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Prototypes

Miércoles 28 Septiembre, 2016

Ponerse a hacer colonias de cero resulta excitante pero sin duda, pide paciencia y dedicación. Los primeros “prototipos” que salieron de mi laboratorio fueron formulados con aceites esenciales comprados de cultivos ecológicos así como el alcohol de base, que provenía de uva de cultivo ecológico. Era lo más parecido a jugar con una paleta de aceites de recolección salvaje y me permitía hacer variaciones en un tiempo relativamente corto ( teniendo en cuenta que una colonia debe madurar al menos 1 mes antes de poderse valorar).

Como era de esperar los resultados eran bastante pobres en matices, pero la calidad de los productos ya auguraba cosas muy buenas. Las primeras colonias eran agradables, con una clara dominancia del romero, presente en todas ellas, que hacía que parecieran casi idénticas, a pesar de las muchas diferencias. Poco a poco, fuí aprendiendo a corregir esa desmesura y a compensar un poco más la variedad aromática que acompañaba al romero. Comenzaron entonces a aparecer los primeros prototipos interesantes.

De las colonias que pasaban los primeros controles de calidad ( es decir, mi nariz) la nº 0006, fué la primera que me atreví a producir en cantidad suficiente como para regalar a amigos y familiares. Contenía romero, tomillo, lavanda, ciprés, enebro, pino y salvia como fijador vegetal natural. Reproducía uno de mis paseos más habituales por los alrededores de nuestra casa, en Pontós. Hice hacer unas etiquetas ( las primeras con el prototipo del logo diseñado por el genial Joan Tarragó, pero con faltas ortográficas) la embotellé en frascos de 30ml y junto con las primeras tarjetas de visita que me hice fué el regalo ideal para las navidades ( ideal sobretodo para mí que ya no tenía que pensar más en qué regalar a quien).

La nº0006 fué la primera colonia que salió del laboratorio y se atrevió a recibir críticas y comentarios. Y hubo mucho de las dos cosas, a pesar de que el dicho recomienda no mirarle el dentado al caballo regalado. En general, la primera reacción era de grata sorpresa ( a parte de cierta extrañeza por la e final en WILDE). Por un lado la gente apreciaba mucho la sensación tan cercana a revolcarse por el monte, cosa que percibían de forma inmediata con las notas de salida características del romero y la lavanda. También la encontraban enormemente estimulante, como si su olor tuviese la capacidad de activarte, perfecta, decían los más entusiastas, para ponertela antes de salir por la noche o a primera hora de la mañana. Sin embargo otros la encontraban demasiado sencilla, poco sofisticada o en exceso silvestre. Incluso algunos la compararon con una crema analgésica cosa que me hizo reir pero no me hizo mucha gracia ( seguramente era debido al alcanfor que comparten la lavanda y el romero). También tenía el problema de la persistencia. Duraba poco y eso, aunque perfectamente normal por tratarse de una colonia 100% natural, se me metió entre ceja y ceja como un objetivo a superar en futuros intentos.

De hecho la nº0006 estaba muy lejos de poderse considerar una colonia BRAVANARIZ, puesto que los aceites utilizados no provenían de plantas recolectadas de forma salvaje, ni procedían de la zona que comprende el Empordà, les Gavarres i la Garrotxa.

He seguido investigando, buscando mayor riqueza de matices, más equilibrio y mejor fijación. He testado con aceite esencial de jara negra, de la família de la jara pringosa, famoso fijador de la edad media y muy abundante en la zona, y los resultados me tienen bastante entusiasmado. Sobretodo porque recuerdan de forma intensa a algunas zonas del Empordà.También he probado con musgo de roble que le da una fuerte personalidad y un toque muy clásico. Ya cuento con 13 prototipos que han pasado mi primer filtro pero han sido muchos más los intentos.